viernes, 8 de agosto de 2008

Contestaciones a la "Carta abierta a mi nieto/nieta" de Juan Gelman

Abuelo:
Qué extraño se me hace aún llamarte así… tantos años sin un abuelo, sin identidad, con una historia cambiada, con una familia también cambiada…
Es difícil explicar lo que siento… es una mezcla rara de incertidumbre por saber lo que pasó con Claudia y Marcelo, mis verdaderos padres… bronca por no haber podido conocerlos, por no haber podido vivir la vida que realmente me había tocado… e ilusión ahora de conocer mi verdadero origen…
Desde hace 8 años sé que no soy quien creía ser, y quien yo creía era mi madre tampoco lo es… ésto me llevó a averiguar, investigar, hacerme análisis… y a medida que esto pasaba, te cuento abuelo, que en la facultad que yo estudio estaban tus enormes aviso de búsqueda frente a los cuales yo pasaba todos los días, varias veces por día, y pensaba e imaginaba la tristeza y a la vez la fuerza que debías sentir y tener, sabiendo que era una búsqueda tan larga, y lo difícil que sería conocer a tu nieta; sin embargo lo que nunca imaginé es que esa nieta era yo.
Por otro lado, te cuento que el 14 de enero del 77 me dejaron en la puerta de la casa de mis padres de crianza con un cartelito que decía, según lo contó mi madre, “esta niña nació el 1º de noviembre”. Ellos nunca supieron nada sobre quien me dejó, ni sobre mi origen. Mi padre era policía y murió al año de haberme encontrado, y mi madre me crió con todo el amor y dedicación con que cualquier madre puede criar a un hijo.
Ahora, querido abuelo, nos queda otra extensa búsqueda sobre el paradero de los restos de mi mamá, pero esta vez ya no estamos solos.

Tatiana Campanera - 4to. 2da.


Abuelo:
Hola Abuelo!, qué difícil se hace aún llamarte de ese modo. Todavía hoy me cuesta hablar con vos y contarte mis cosas. No te sientas mal, tratá de entenderme. En realidad me cuesta hablar con todo el mundo, siento que no puedo confiar en nadie.
Todo el tiempo pienso que no le importo a nadie, no sé qué es verdad y qué es mentira. No sé quien soy, me siento alguien dentro de un cuerpo ajeno.
Te debo mucho, mucho tiempo como nieta. En parte me siento culpable por no haber abierto los ojos y tratar de averiguar si mi identidad era cierta. Nunca sospeché nada, pero me tendría que haber dado cuenta que en esa época nadie estaba exento, pero por no lastimar a mi mamá (no entiendo porqué la sigo llamando así) por no lastimarla, nunca me importó hacerme un análisis, ni me interesé en esos temas; era egoísta y pensaba que eso nunca iba a pasarme.
Quiero conseguir fuerzas para seguir adelante pero todavía no sé dónde encontrarlas, necesito perder el miedo e ir a visitar a mi papá al cementerio dónde supuestamente está enterrado.
Yo voy a ayudarte para buscar los restos de mamá, pero te pido una sola cosa: nunca me dejes!, sos lo único que tengo y por lo único que lucho contra las ganas de querer irme con mis papás… trato de seguir adelante.
No quiero que tu lucha por encontrarme sea en vano.
Gracias por buscarme sin pensar en cómo podía reaccionar, pero ante todos mis temores nunca dudes que el haberte encontrado me pone muy feliz, veo en vos a un abuelo, un papá y una mamá todo junto.
Pero te pido que sigas siendo fuerte y me des tiempo para poder tranquilizarme, quiero recuperar el tiempo perdido y luchar todo lo que no luché estos años.
Quiero averiguar todo lo que les ocurrió a mis papás y ayudar a esos abuelos que como vos luchan pero aún no encontraron a sus familiares. Quiero hacer justicia por mi mamá y papá, quiero lograr que esto nunca se olvide, pero por sobre todas las cosas que no se repita.
Quiero hacer tantas cosas… pero no te imaginás el miedo que me atormenta, que la historia se repita, que hoy siendo hija me convierta en madre y me pase lo mismo que a mamá.
Es difícil vivir pero te aseguro que si sigo es por vos.
Sabés qué? A veces sueño con papá, y tiene tu misma cara, me dice que te cuide y que te haga caso, me cuenta que mamá está bien, que está con él y que juntos me miran desde el cielo y confían en que voy a ser fuerte. Pero cuando me despierto lloro y me gustaría verlos de verdad y a veces me da miedo, miedo a que ellos no sean ellos y que todo vuelva a ser una mentira.
Siento que me vuelvo loca, pero te prometo que voy a seguir adelante, no quiero arruinarme la vida. No les voy a dar el gusto de que el número de personas víctimas de lo que ellos hicieron siga creciendo.
Pero te necesito conmigo. Gracias por todo lo que hiciste por mí y perdón por haber sido tan idiota, quiero que de ahora en más vivas tranquilo; yo te juro que voy a hacer hasta lo imposible para que todos los jóvenes de mi edad se hagan estudios. Ahora voy a ser yo la que te cuide, pero nunca me faltes, abu. Estoy orgullosa de ser tu nieta y de ser hija de mis padres.
Gracias por todo de verdad!!
Gracias por hacerme revivir!
Que lo que pasó no se repita nunca más abuelo… Nunca más!!!

Ximena Gasali – 4to. 2da.

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